Ya os comentaba en unos post anteriores que lo mejor siempre es llamar a un servicio técnico, pero si nos apetece hacerlo, podemos quedar como unos campeones siguiendo estos pasos. Primero (síííí, ya sé que lo sabééééis) desenchufaremos el susodicho aparato. Si la conexión no está a la vista, abriremos el electrodoméstico teniendo buen cuidado de ir guardando todas las piezas. Siguiendo el recorrido del cable, buscaremos el lugar en el que esté la fijación que protege las conexiones. Habitualmente es como una caja con una puertecita que podremos abrir quitando el tornillo que hace de cierre de seguridad. Una vez abierta, encontraremos los hilos conductores y su unión a los respectivos bornes. Si alguno se ha soltado, basta con colocarlo en su sitio (cada color con su pareja, os recuerdo). Algo más complicado es cuando uno de los hilos está dañado o cortado. Veremos si es posible recortar un poco el cable, pelarlo y hacer la conexión.

¡¡Cuidado!!
Si después de toda esta trabajera, el aparato sigue sin funcionar, no te lo cargues a golpes. Respira profundamente y piensa que, probablemente, el fallo esté en el enchufe hermético, así que cómpralo y lee el siguiente apartado.
Cambiar el cable
Debes comprar un cable que sea exactamente igual al que tenías. Puede no ser de la misma marca, pero sí debe tener el mismo grosor y el mismo tipo de enchufe. Cuando lo tengas, corta el cable para dejarlo con la misma medida que el anterior y repite la operación de desmontar, guardar las piezas y conexión a los bornes.
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