Hasta hace un tiempo, para vender nuestro vehículo utilizado que nos queremos quitar de encima, las opciones eran muy pocas. Por un lado podíamos dejar un cartel de ”en venta” y dejarlo en un lugar vistoso de la ciudad, dispuestos a que lo rompan o lo roben. Por otro lado teníamos el venderlo a una casa de compra-venta de vehículos, dándonos un 40% de lo que quizás nos podría dar un particular. Hoy en día, gracias a internet, la cosa ha cambiado mucho. La mayoría de personas, aunque visiten casas, miran antes los coches por internet.




