Whatsapp, que más bien es escrito por todos como wasap, se ha montado un negocio C.O.J.O.N.U.D.O. Ha sabido engatusar a una gran cantidad de usuarios, en sus inicios pareció ser innovador aunque ya existían plataformas con funcionalidades similares. La gran mejora que ésta hizo fue la rapidez de carga, la accesibilidad y la compatibilidad con una gran cantidad de terminales.
Enviar mensajes gratis, fotos, vídeos, ubicaciones… es un servicio que tarde o temprano íbamos a requerir… el ingrediente secreto para la mezcla explosiva: era gratis. Por no tener no tenía ni publicidad, algo que retrasaría la carga y su uso.
Pero claro… gratis, ¿durante cuánto tiempo? no tardarían en querer su merecido premio una vez plagar todo el mundo con la aplicación. La forma de rentabilizar la viral aplicación es muy interesante: 1 dólar por año. Un precio simbólico que nadie tiene problema en pagar. Un precio que todo el mundo pagará por seguir utilizando esta aplicación a la que todos estamos enganchados y sin la que no podemos hacer una vida normal.
Hemos de reconocerlo, nos han ganado la batalla, y les ha salido muy rentable.





